Salud de las encías

Periodontitis o piorrea: cómo detectarla a tiempo

Detalle de encías inflamadas afectadas por periodontitis en una revisión dental.

La periodontitis casi nunca avisa con dolor. Cuando aparece la molestia franca o un diente empieza a moverse, la enfermedad lleva años trabajando en silencio. Por eso interesa tanto reconocer las señales tempranas: la encía que sangra al cepillarte no es «normal», es la primera pista de un problema que, sin tratar, termina destruyendo el hueso que sujeta los dientes.

Vamos a verlo de forma práctica: qué la causa, cómo notarla antes de que sea grave, cómo se trata y —algo que casi nadie te explica— qué relación tiene con los implantes dentales si en algún momento llegas a necesitarlos.

De gingivitis a periodontitis: el mismo proceso, dos fases

Todo empieza con la placa bacteriana que se acumula en el borde de la encía. Si no se retira bien, esa placa se mineraliza y se convierte en sarro, que ya no sale con el cepillo. Las bacterias inflaman la encía: es la gingivitis, la fase reversible. Una encía con gingivitis está roja, hinchada y sangra con facilidad, pero el hueso sigue intacto.

Si la gingivitis no se trata, la inflamación profundiza y empieza a destruir el ligamento y el hueso que rodean la raíz. Ahí ya hablamos de periodontitis, y este daño no se recupera: el hueso perdido no vuelve. La encía se separa del diente y forma bolsas donde se acumulan más bacterias, en un círculo que se retroalimenta.

La diferencia clínica es enorme. La gingivitis se revierte con una limpieza profesional y buena higiene. La periodontitis se controla, pero el tejido perdido ya no se regenera de forma espontánea. De ahí la insistencia en detectarla pronto: la SEPA (Sociedad Española de Periodoncia) recuerda que la enfermedad periodontal afecta a la mayoría de los adultos en algún grado y que el diagnóstico temprano es determinante.

Señales que deberían ponerte en alerta

La periodontitis avanza poco a poco, así que conviene fijarse en cambios sutiles. Estas son las señales que vemos con más frecuencia en consulta:

  • Sangrado al cepillarte o al usar el hilo dental. Es el síntoma más temprano y el más ignorado. Una encía sana no sangra.
  • Mal aliento persistente que no desaparece con enjuague ni con cepillado.
  • Encías rojas, hinchadas o sensibles al tacto.
  • Encías que se retraen: los dientes parecen «más largos» o se ven los cuellos de la raíz.
  • Sensibilidad al frío o al calor por esa retracción.
  • Sensación de dientes que se mueven o que han cambiado ligeramente de posición al morder.
  • Molestia o dolor al masticar en fases ya avanzadas.

No hace falta tener todos los síntomas. Si notas sangrado recurrente, merece una revisión: es el momento en que aún se puede frenar todo con relativamente poco.

¿Por qué a unas personas les afecta más que a otras?

La placa bacteriana es la causa directa, pero hay factores que aceleran y agravan la enfermedad. Conocerlos ayuda a entender el propio riesgo:

  • Tabaco. Es uno de los factores de riesgo más potentes. Además de favorecer la enfermedad, el tabaco enmascara el sangrado (por la peor vascularización de la encía) y reduce las posibilidades de éxito del tratamiento. Es un punto clave también si en el futuro se valoran implantes; lo explicamos en el artículo sobre implantes dentales en fumadores.
  • Diabetes. Un mal control de la glucosa multiplica el riesgo de infecciones en la encía, y la propia periodontitis dificulta a su vez el control de la diabetes. Es una relación de doble sentido que conviene vigilar; ampliamos cómo afectan ciertas enfermedades en implantes, medicación y patologías comunes.
  • Cambios hormonales. El embarazo, la pubertad o la menopausia aumentan la sensibilidad de las encías y facilitan la inflamación.
  • Medicación que reduce la saliva. Muchos fármacos provocan sequedad bucal, y la saliva es una defensa natural frente a las bacterias.
  • Predisposición genética. Hay personas que, con la misma higiene, desarrollan formas más agresivas de periodontitis. No es excusa, pero sí motivo para revisiones más frecuentes.
  • Estrés y una higiene irregular completan el cuadro de riesgo.

¿Cómo se trata la periodontitis?

El objetivo de cualquier tratamiento periodontal es controlar la infección y frenar la pérdida de hueso. El número y tipo de intervenciones dependen de lo avanzada que esté la enfermedad.

En fases iniciales, suele bastar con una higiene profesional y un raspado y alisado radicular (la llamada «limpieza profunda»), que elimina el sarro de debajo de la encía, donde el cepillo no llega. En casos más avanzados pueden necesitarse tratamientos más específicos o cirugía periodontal para reducir las bolsas y sanear la zona. Desde nuestra consulta de odontología general en Valencia valoramos tu caso y te orientamos sobre el tratamiento que necesitas.

Pero el tratamiento en consulta es solo la mitad: la otra mitad es el mantenimiento en casa y las revisiones periódicas. La periodontitis no se «cura» como una caries; se estabiliza y se vigila. Por eso insistimos tanto en las revisiones periódicas y en una técnica de higiene correcta, empezando por algo tan básico como elegir bien el cepillo dental.

La periodontitis y los implantes: lo que conviene saber

Aquí está la parte que más afecta a quien ya ha perdido dientes o teme perderlos. Cuando la periodontitis avanza sin control, los dientes acaban perdiéndose —y conviene entender qué pasa cuando se pierde un diente— y muchos pacientes acaban planteándose implantes dentales. Y hay dos cosas importantes que entender.

Primero: tener antecedentes de periodontitis no impide ponerse implantes, pero exige tener la enfermedad estabilizada antes de colocarlos y mantener un control riguroso después. Las mismas bacterias que dañaron tus dientes pueden afectar al tejido que rodea un implante, una afección llamada periimplantitis. Lo desarrollamos en detalle en prevención y mantenimiento de la periimplantitis.

Segundo: cuando la pérdida de hueso por periodontitis es importante, las técnicas de implantología convencional suelen requerir injertos previos para «rellenar» ese hueso, alargando el tratamiento. En la clínica trabajamos con el ABIL System®, una técnica del Dr. Miguel Alvarado que ancla implantes basales en el hueso cortical profundo —la zona densa que no se reabsorbe—, lo que permite evitar injertos óseos y colocar una prótesis fija provisional el mismo día. Es una alternativa especialmente útil precisamente en pacientes con antecedentes de pérdida ósea. Lo explicamos en implantes sin hueso en Valencia.

En resumen

La clave de la periodontitis es el tiempo: cuanto antes se detecta, menos se pierde. Si tus encías sangran de forma habitual, no lo dejes pasar como algo sin importancia, porque es justo la fase en la que todavía se puede frenar casi sin secuelas.

Si tienes dudas sobre el estado de tus encías o quieres valorar un caso de pérdida dental, puedes escribirnos por WhatsApp y te orientamos sin compromiso, o pedir una valoración en nuestra clínica de Valencia. Revisar a tiempo siempre sale más barato —y más cómodo— que reconstruir.

Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el diagnóstico, consejo o tratamiento de un profesional sanitario. Si tienes dudas sobre tu caso, consúltanos o acude a tu odontólogo.

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