Ohaguru, es el curioso nombre que recibe en Japón la costumbre o tradición de tintarse los dientes de negro. Lo hacían sobre todo las mujeres casadas, algunos hombres de clase social alta y los samuráis.

Existen varias versiones sobre el origen y el significado pero hay una razón en la que todos coinciden y es que lo hacían con fines estéticos. Por un lado, parece ser que el emperador de Japón, decretó que todas las mujeres importantes casadas no debían aparecer en público con los dientes blancos, ya que tintárselos de negro significaba riqueza, madurez sexual y belleza. Más tarde esta tradición se extendió a casi todas las mujeres, solteras, casadas, ricas y pobres y sobre todo se empezó a emplear para dar a entender que las jóvenes casi mujeres estaban ‘listas para el matrimonio’.

Otra versión dice que las mujeres lo tenían que hacer como símbolo de sumisión al hombre ¡cómo no! Ya que de esta forma, se escondía tras la oscuridad la atractiva sonrisa que podía poseer una bella dama.

Por otro lado, también se consideraba un signo de salud ya que los dientes estaban protegidos, eso es verdad, con una especie de barniz que preparaban con óxido terroso, té y sake y pensaban que eso los mantendría sanos durante más tiempo.

Sea por la razón que sea, esta costumbre o tradición dio origen a otra, que hoy en día sigue estando vigente en algunas partes de Asia y es que cuando la moda de los dientes negros empezó a decaer, las mujeres japonesas al reír, se tapaban la boca con las manos ya que se avergonzaban de sus sonrisas.

tratamientos estética dental

Al parecer, este signo de ‘belleza’ cayó en desuso cuando, según algunos autores, la emperatriz que reinaba a finales del Siglo XIX, apareció en público con los dientes blancos. Al cabo de poco tiempo, el gobierno prohibió esta práctica (gracias a Dios).

Y luego está el mundo occidental donde la moda en estética dental es todo lo contrario, los dientes blancos o extremadamente blancos en algunos casos. Blancorexia, es el término que se utiliza para definir la obsesión que tienen algunas personas por tener los dientes blancos, a veces hasta poner en riesgo su salud oral sometiéndose a tratamientos recurrentes de blanqueamientos y a remedios de dudosa eficacia.

Lo que sin duda es verdad es que una sonrisa con los dientes blancos, alineados y unas encías en buen estado transmiten juventud, salud y belleza.