Nosotros no tenemos dudas, ni siquiera nos las planteamos, optamos siempre por las coronas de zirconio.

¿Por qué? Pues sencillo: el zirconio es un material relativamente novedoso que nos proporciona en las coronas una resistencia mayor que las de metal-cerámica pero a la vez son también más ligeras.

  • El zirconio es un material totalmente compatible con el organismo humano y no va a provocar ningún tipo de alergia como sí puede ocurrir con las ceramo-metálicas.
  • El color homogéneo y la ausencia de metal hacen que sean más duraderas en boca ya que aunque con el paso del tiempo se produzca un poquito de recesión gingival, nunca va a notarse esa zona oscurecida que se quedaba antiguamente entre la encía y el diente.
  • Las coronas de metal cerámica quedan opacas en boca ya que el metal no deja pasar la luz, al contrario que el zirconio que es translúcido y queda infinitamente más estético, de hecho es lo más parecido a un diente natural.
  • Las coronas de zirconio tiene también una baja conductividad térmica (porque están libres de partes metálicas), por tanto no hay sensaciones extrañas al comer o beber frío o caliente.

Coronas dentales

La única desventaja que encontramos en este producto es que el precio es un poquito más elevado. Hay que tener en cuenta que el material utilizado para fabricar estas coronas es más caro, la tecnología de producción es más compleja y la elaboración se realiza en laboratorios específicos y con protésicos altamente cualificados.

Aunque sea un producto con un coste un poquito más elevado merece la pena invertirb porque en salud no hay que escatimar.